Ibagué, una ciudad con un gran historial de desempleo

 Por: Jhonatan Castillo Rodríguez.


El panorama que vive la capital del Tolima debido a las pocas oportunidades laborales e informalidad va en aumento desde 1998.


El problema de informalidad y subempleo que tiene la ciudad de Ibagué es una evidencia de un hecho que se viene generando desde el año 1998, donde alrededor de 20 empresas cerraron sus puertas y abandonaron el territorio tolimense. Por lo menos así lo muestran cifras del DANE y la Cámara de Comercio.

A muchas de estas empresas que llegaron a Ibagué con el propósito de seguir en funcionamiento después de la tragedia de Armero, y debido a la pérdida de las tres mil 500 hectáreas de tierras productivas, les fue imposible mantenerse.

informalidad

Entre 1998 y 1999 la ciudad vivió una de las mayores crisis económicas, produciendo un aumento en las cifras de desempleo y trabajo informal.

En la actualidad el panorama no es que haya cambiado mucho, puesto que 40 empresas se marcharon de Ibagué en los últimos tres años. Uno de los conocidos casos fue el del almacén YEP, que no resistió a la crisis económica y que, con 60 años de operaciones, está en vía de liquidación.

La ciudad de Ibagué siempre ha ocupado los lugares más altos en las alzas desempleo e informalidad. A la fecha las ciudades con las mayores tasas de desempleo en el país fueron Quibdó con el 20.2%; Cúcuta 17.9%; Armenia con el 14.6% e Ibagué 16.9% en contraste a diferencia, por ejemplo, de Cartagena 8,2%, Barranquilla y Bogotá con el 8.5%. Lo anterior según el DANE.

Según el DANE la tasa de informalidad femenina es mayor que la masculina. La razón de este fenómeno es que las mujeres no sólo tienen la responsabilidad de trabajar para complementar los ingresos del hogar, sino que también allí tienen obligaciones, por lo que necesitan horarios flexibles que les permitan hacer las dos cosas a la vez.

Por todo esto los ibaguereños que toman el empleo informal como un mecanismo de sustento, viven cada día con la incertidumbre de si algún momento esto va a cambiar.

Para Alexander Tabera, vendedor de juegos de mango a las afueras de la Institución educativa San Simón, quien lleva alrededor de 15 años dedicado a la informalidad y que ha tenido que vivir las consecuencias de la falta de ofertas laborales en la ciudad, ejercer este oficio es inestable, debido ha que no existe una formalidad, ni beneficios por la ley.

Tabera, como muchos ciudadanos, trabajaba para una empresa constructora, con la cual laboró como albañil alrededor de 2 años, pero sin ninguna clase de contrato laboral que le permitiera tener una afiliación al sistema de salud ni al fondo de pensiones. Estos fueron los motivos que lo obligaron a renunciar y salir en la búsqueda de una mejor oferta laboral, que nunca encontró. Y es cuando los ahorros se acaban y llegan las dificultades económicas que lo llevaron a buscar este mecanismo de trabajo informal para la obtención sus ingresos y sustentar la economía de su familia.

El viceministro de Relaciones Laborales, Enrique Borda, considera que hay obstáculos que perjudican a las personas en la consecución de un trabajo formal. Una de estas es la falta de experiencia.

Un alto porcentaje de personas que trabajan en el sector informal cuentan con un de grado de escolaridad bastante bajo, en el cual la mayoría solo tiene la educación básica secundaria, por lo cual se convierte en una desventaja para ofertar en campos laborales ya que disminuyen las probabilidades de emplearse de manera formal.

“El Trabajo de un vendedor informal es algo arduo y mal retribuido debido a que la parte económica se vuelve inestable y en espera de un diario.” expresa Diana Peñuela vendedora de dulces.

Según Alexander Tabera, lo difícil de trabajar como vendedor informal son las temporadas de vacaciones, debido a que los estudiantes se encuentran durante casi dos meses por fuera de las instituciones. Lo que le obliga a buscar otros espacios públicos, donde pueda vender sus productos; La competencia por el espacio es complicada debido ha que existen mafias callejeras encargadas de cuidar y cobrar por espacios.

La informalidad se torna difícil debido a que el trabajo informal se desenvuelve al margen de la ley y por ende los ejes del control en este caso la policía, tienen a cargo hacer cumplir de algún modo las leyes estipuladas por el gobierno, pero les resulta complicado debido a que “No están fácil llegar y quitarles los productos a estas personas. Ya que no sólo es un puesto, son varios por lo general se encuentran al redor de 12 personas ofreciendo sus productos.” indica el policía Fernando Triviño.

La tasa de desempleo puede variar por múltiples razones, entre ellas el desplazamiento a la ciudad de familias que vivían en sitios rurales, aumentando el número demanda laboral en una ciudad con poca necesidad de mano de obra, malos salarios que aburren a los trabajadores, y a pesar de que la ciudad está en un crecimiento estructural, las empresas obreras tienen un cupo máximo de constructores.


Por: Jhonatan Castillo Rodríguez. Estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué.

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