Mi primer día de trabajo como periodista pasante en una emisora local

Por Sebastián Rico.


"-Germán, saludo cordial para usted y para los oyentes de Bésame Radio. Honda y Espinal son los municipios donde más abunda el vandalismo, porte ilegal de armas y tráfico de estupefacientes según informe de la Policía del Tolima". Para decir algo tan corto se me hizo eterno, pero el ímpetu por dejar mi nombre en alto predominó en la situación.



Sebasian RicoDesde que estaba en secundaria, mi sueño se enfocaba en ser un gran periodista deportivo, pero a la hora de realizar mi pasantía tuve que empezar como periodista informativo en Caracol Radio Ibagué.

Eran las 5 y 50 de la mañana del lunes 20 de febrero de 2017, mis ojos un poco pesados por mi mala costumbre de acostarme tarde y el frío de la noche me pasaban factura, sabía que tenía que llegar con toda la actitud a trabajar y demostrarle a mi director de aquel entonces, Germán Cediel Mora, la calidad de pasante que había llegado a la emisora.

Timbré lentamente en Caracol Radio. Mientras me abrían, las ganas de estar difundiendo información dentro de la cabina me colocaba un poco nervioso. Pensaba en hacer informes nacionales para Diana Calderón o para Darío Arizmendi y que luego me llevaran a trabajar a Bogotá. La curiosidad me jugaba una mala pasada al igual que mi mano izquierda, la cual temblaba de solo pensar el rigor de las noticias.

De repente, una sombra se acerca a la puerta y me abre, era Fabián Ramírez, director de Tropicana Ibagué.
-Buenos días. ¿Tú quién eres?- dijo Fabián en un tono amable.
- Sebastián Rico, el pasante de la básica- respondí orgulloso.

Ramírez, me dejó ingresar y a su vez señaló las escaleras para poder llegar a la cabina con el propósito de difundir noticias de 6 a 8 de la mañana. Cuando subo las escaleras pienso en cómo me van a recibir mis nuevos compañeros de trabajo y en el ambiente laboral que se da en la empresa. Miro en la emisora de Caracol Radio y no hay nadie, por un momento me asusto y corro hasta la última cabina, todo el equipo de trabajo estaba en la emisora Bésame Radio, allí abrí la puerta lentamente y Germán Cediel me estrechó su mano.

-Buenos días Sebastián, esta es la emisora Bésame Radio que antes se llamaba Oxígeno y aquí se hace noticiero popular de 6 a 8 de la mañana. Desde hoy usted va a apoyar periodísticamente a la emisora, pues traerá noticias y también leerá lo que pasa aquí y en el departamento- dijo Germán Cediel, director de noticias de Caracol Radio en aquel entonces.

-Buenos días Don Germán y todo entendido- le respondí mientras asimilaba poco a poco la retahíla que me había dado a conocer.

Empezó la emisión de noticias y yo solo centraba miraba en el señor del máster –que no sabía cómo se llamaba- y escuchaba el estilo particular de Germán Cediel para dar noticias. Una hora después, ya había analizado el tono de voz de Cediel y como redactaban para un medio radial. Posteriormente, el director de noticias dijo que era mi turno de leer. Sentía nervios. Cada noticia la veía de 6 párrafos y la redacción compleja. Germán Cediel volvió a presentar las noticias y en menos de nada dijo: -Seguimos en Cómo amaneció Ibagué y el Tolima. Sebastián Rico y las noticias judiciales.

Respiré intensamente y respondí frente al micrófono y con el corazón en la mano:
-Germán, saludo cordial para usted y para los oyentes de Bésame Radio. Honda y Espinal son los municipios donde más abunda el vandalismo, porte ilegal de armas y tráfico de estupefacientes según informe de la Policía del Tolima. Para decir algo tan corto se me hizo eterno, pero el ímpetu por dejar mi nombre en alto predominó en la situación.

Fue la única noticia que presenté en aquella oportunidad, creí que lo había hecho peor que un tartamudo, pero mi director con una palmada en la espalda respaldó mi accionar al final de la emisión y con un tono alegre me dijo: -Lo veo bien Sebas, un poco nervioso, pero maneja un buen registro.
- Muchas gracias, es que los nervios matan en la primera emisión y más bajo el nombre de Caracol Radio- afirmé mientras asimilaba la primera experiencia.

Sobre las 9 de la mañana, busco a Germán Cediel en la cabina de Caracol Radio, un frio intenso me pasa por mi cuerpo antes de hablar con él, mi mente recreaba conversaciones con el donde me asignaba ir a un control de debate político o hablar con el gobernador, pero Germán al verme con intención de dialogar me pregunta: -¿Necesita algo Sebas? - La verdad quiero saber cuál es mi agenda de hoy.

El director de noticias me miraba fijamente a los ojos mientras que lentamente escribía algo en su agenda. Era cuestión de segundos para proceder a mi trabajo de campo. Cinco minutos después, Germán terminaba de apuntar mis tareas del día.
-Quiero un sondeo de opinión sobre la atención al usuario en los centros asistenciales de Ibagué para antes de las 11 de la mañana- redactó y subrayó Germán.
El asunto me intrigó y me tensionó un poco, pues no estaba acostumbrado a manejar un tiempo definido, menos en la universidad donde a veces los estudiantes tienen el aval para entregar trabajos un poco pasado de la hora estipulada. Sin pensarlo dos veces, le dije a Cediel con plena seguridad y profesionalismo:
-Perfecto, le tengo ese trabajo antes de las 11.


S. Rico 3Con el afán que me caracteriza, caminé hacia la Clínica Tolima. Es increíble ver cómo las personas lloran por un servicio de baja calidad, no sabía cómo hablar con ellos sin tener una respuesta cortante, hasta que una paciente me dijo: -¿Eres de Caracol Radio?

- Si, y aprovecho la oportunidad para decirle que si me colabora con una declaración acerca del servicio en este centro asistencial- dije con el nerviosismo acentuado en cada sílaba.

-Hagamos eso antes de que me llamen, yo te traigo una paciente más para que se queje de esas vainas- señaló la paciente con voz resignada.
Finalizaba la entrevista, sentía que todo fluía en mi vida, pero necesitaba llevar más voces de pacientes, así que pagué un taxi para llegar a la USI del barrio El Jordán. En este centro asistencial, había varios casos de hepatitis y negligencia médica, unas madres pedían atención prioritaria y otros usuarios pretendían quejarse ante las entidades competentes por la atención que se daba allí. Al interpretar todo el contexto supe que era necesario que ellos tuvieran voz. Arturo, un usuario que se quejaba airadamente por una inyección para su hijo me preguntó: -¿Qué hace aquí un periodista de Caracol por aquí? Mi mirada insegura por esta inédita experiencia hizo que nuevamente un tono de voz inseguro saliera de mi boca: -Buenos días hermano, mi intención es hacer un sondeo de opinión sobre centros asistenciales para la emisión de mediodía de Caracol Radio.

Arturo se quedó callado por unos segundos, la multiplicidad de voces hacían eco en el lugar, hasta que asentó con la cabeza. Seguidamente, grabé su testimonio, 30 segundos lleno de rabia pronunciaba cada palabra y yo solo me remitía a mirarlo con alegría, pues estaba culminando la tarea de mi jefe. Un apretón de manos fue el adiós entre Arturo y yo, para mí el agradecimiento llegaba al alma.


Siendo las 10:30 de la mañana partí para Cafesalud de la Calle 60, epicentro de situaciones negativas en cuanto a salud. Allí dos mujeres identificadas como Sandra y Eduviges le gritaban al celador que las dejara entrar para aclarar unas dudas de su diagnóstico médico, su preocupación cautivó mi instinto periodístico y apresuré mis pasos para quedar cerca de ellas. Mi afán por patear la calle y por cumplir la meta del día hizo que les preguntara: -Señoras buenos días, soy Sebastián Rico de Caracol Radio y sé que andan preocupadas por su problema con Cafesalud. ¿Pueden brindarme una declaración del caso? Esto sale para noticias de mediodía en los 1260am.

Las señoras se miraban entre ellas, me sentía como un poeta callejero acercándose a los transeúntes, pero un rotundo si terminó de alegrar mi jornada laboral. Procedí a grabar sus declaraciones, una de ellas (Eduviges) lloraba mientras contaba que su hija necesitaba un tratamiento oportuno para el cáncer que la misma afrontaba, posteriormente, Sandrá se apropió de lo que debía expresar y dio a conocer la negligencia en cuanto a fármacos, se veía indignada y solo esperaba tener sus medicamentos de manera rápida. Un adiós fue suficiente para marcharme.

s rico 3A las 10:45 subí a un taxi para dirigirme en Caracol, mi mente estaba envuelta en un vaivén de sentimientos encontrados mientras el automóvil pasaba por cada calle de Ibagué. Diez minutos después llegué a Caracol, Germán Cediel sin dejarme pronunciar una palabra me preguntó: -¿Trajiste las notas?

s rico 2- Si señor- dije con plena serenidad, los momentos de ajetreos habían llegado a su ocaso y comenzaba una nueva actividad.
Poco a poco fui subiendo las escaleras en compañía de mi director de radio, Cediel tenía en mente una nueva labor para mí en el programa, lo supuse porque me miraba al mismo tiempo que miraba los micrófonos de Caracol Radio. Al entrar en la cabina saludé al señor del máster y proseguí a sentarme en el micrófono, donde me esperaba Camilo Pinto, director de deportes, y Germán Cediel le informó que desde ese momento yo iba a ser el productor del programa Ibagué Hoy por Hoy, Camilo solo asentó con la cabeza y me estrechó su mano.

-Me llamo Sebastián Rico y soy el periodista pasante- dije en seguida.
- Perfecto, entonces usted cuadra todos los invitados y el tiempo del programa. Yo solo seré el conductor- dijo Pinto.
A decir verdad esa determinación me molestó un poco, pues me dejaba toda la responsabilidad y él solo se remitía a hablar por hablar. Ese día no realicé programa por desconocer la dinámica del mismo. Pinto en un abrir y cerrar de ojos se había marchado para su dependencia, él solo quería saber con quién haría el programa.

Posteriormente, me dirigí a mi oficina para editar el sondeo, así que fui pasando cada declaración a mi correo para editarlas en mi computador peronal. Después de generar el sondeo del centro asistencial en MP3, mi director de noticias comentó que me faltaba pasarlo al Dalet, un sistema de audio que en mi vida había escuchado. El Dalet me transmitía miedo, pues en la universidad nunca manejé un máster y tenía que conectarlo a un cable para pasar el audio, allí no había posibilidad de compartir el dato con una memoria USB.

Entré a la cabina como buen “primíparo”, lentamente leía la función de cada botón del máster al mismo tiempo que sudaba frío, sentía que iba a desfallecer hasta que apareció uno de los técnicos – a quien no le sabía el nombre- de la cadena radial y me dijo:

-¿Tienes problemas con el Dalet? - Si, en mi vida había visto esto y tengo que pasarle el audio a Don Germán- le dije angustiado.
Los minutos se me hacían horas y solo quería salir bien librado de mi primer día en Caracol, así que el en menos de 5 minutos el técnico me pasó el archivo sonoro al Dalet. Empezaba a respirar tranquilidad y a ver mi día como un buen debut. Germán Cediel al ver el archivo en el Dalet me dijo que podía marcharme – eso sí, sin haber escuchado el sondeo- y agradeció mi buena actitud, un breve apretón de manos indicó el final de mi día laboral.

 


Realizado por: Sebastián Rico. Estudiante Programa Comunicación Social y Periodismo. Universidad de Ibagué. 

 

 

 

 

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