A propósito de los 100 años de la Revolución Rusa …y del devenir revolucionario en Cuba

Por: Orlando Barón.


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Dos académicos de la universidad de Ibagué accedieron a conversar con nosotros a propósito de la Revolución Rusa y de esa otra revolución, para nosotros más cercana: la revolución cubana.

Un Doctor en Economía graduado en Manchester y un Ingeniero formado en la Cuba revolucionaria, comparten sus reflexiones sobre un acontecimiento del que se conmemoran 100 años y sobre el que la academia no hizo pronunciamiento alguno. Hablaron, también, sobre Cuba y su lucha revolucionaria. Sus consideraciones son una provocación, o cuando menos, puntos de referencia, que nos permiten construir una perspectiva más ilustrada sobre dos grandes revoluciones del siglo XX que impactaron nuestro mundo y nuestro tiempo. Sus voces, reflexivas, pero concretas y amenas, aparecen acompañadas por las ilustraciones del diseñador y también profesor universitario, Edwar Leandro Muñoz Ospina.

Pateando la escalera...

“La revolución rusa se parece a otras revoluciones”, comenta Iván Hernández, doctor en Economía de la universidad de Manchester. Al doctor Iván siempre es un placer oírlo por esos apuntes enciclopédicos con que enriquece su conversación. De pronto, y enfatizando en lo importante del argumento indica que si deseamos entender hoy, a la luz de nuestro mundo y de las condiciones de nuestro tiempo aquella revolución, debemos distanciarnos de la “_Dependencia de la trayectoria_”... me quedo desconcertado con su expresión, pero sé, por su amable semblante que explicará, a continuación, concepto tan desconcertante e inquietante...

Entre un punto y otro, entre lo sobrio y la anécdota se desenvuelve esta parte de la entrevista. La Revolución Rusa, continúa, no se fundamenta en ideas equívocas como sostienen sus detractores, se fundamenta, en las ideas económicas de Marx, pero también en las ideas musicales, artísticas y literarias de un siglo que supo ser romántico como ningún otro: el siglo XIX. Mientras oía está parte de su intervención, y como para corroborar su tesis, me fue imposible no recordar al _Idiota_, una de las grandes novelas de Dostoievski. Ese monumental relato, como todos los monumentales relatos del XIX, inicia, como bien pudo iniciar la Revolución Rusa en la narración de un hábil reportero:

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“A fines de noviembre, a las nueve de la mañana de un día de deshielo, el tren de Varsovia se acercaba a todo vapor a Petersburgo (...) después de la noche de viaje todos tenían los ojos pesados, todos estaban ateridos, sus caras eran de una palidez amarillenta...."


 

 

 

 

 

 

 

 Lo interesante de las asociaciones no para acá. El doctor Iván habla del siglo XX como de un siglo corto, un siglo que se pudiera fraccionar entre 1917 y 1989, entre la Revolución Rusa y la Caída del Muro de Berlín. 72 años que a no dudarlo, definieron la trayectoria de nuestro mundo contemporáneo. Su planteamiento, claro, se fundamenta en algunos de los historiadores más autorizados.

Habla (y de nuevo veo aparecer su ceño académico), de la inconveniencia de entender hoy la Revolución Rusa a partir de la dicotomía Capitalismo/Socialismo. Basta pensar en países como Noruega, Suecia o Dinamarca, países Nórdicos en los que resulta imposible definir sus economías o sistemas sociales a partir de la concepción dicotómica: Capitalismo/Socialismo. Lo que no cabe olvidar, continua nuestro invitado, es que la revolución es un proceso que viene de abajo, no cabe olvidar que, quienes lideraron las revoluciones _!todas las revoluciones! _terminaron pateando la escalera por la que subieron, de manera que otros ya no subieran por ella. Tal es el origen, en el Capitalismo y en el Socialismo, en la Antigüedad y en la Modernidad, de las plutocracias...

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No soy un experto en el tema... eso sí, soy un doliente de la Revolución

Para un Turista, de los tantos que recorren la Isla de Cuba después de 1989, La Habana puede parecer una ciudad en la que el tiempo se arrincona y grita sus glorias y ruinas. En sus calles y avenidas, dirá, hay espléndidas fachadas arquitectónicas de los años treinta recorridas por cubanas y cubanos que parecen arruinados... En la Cuba revolucionaria no se ven catedrales del consumo (como llaman los sociólogos a nuestros centros comerciales), no se ven, enormes pantallas digitales que promocionen multinacionales, no se ven, pequeñas o grandes tiendas repletas de artículos para el consumo, no se ven, zonas inundadas de comercio informal, tampoco almacenes en cadena... No se ven, en fin, ciudades-mercado, ciudades como diría Walter Benjamin que oscilan entre la lógica mercantil y la libertad individual, ciudades para concluir, construidas a imagen y semejanza de las grandes corporaciones...

En la Cuba revolucionaria que siguió a la caída del bloque socialista, el turista sólo encontrará la Cuba que dejan décadas de revolución social y de bloqueo económico. Es la Cuba de barrios que parecen marginados, pero donde se puede caminar a las 2 de la mañana con la seguridad que nadie atentará contra la vida o las pertenencias. La Cuba donde se entra a una casa cualquiera y se halla todo organizado con amor y sencilla disposición. La Cuba donde las tiendas parecen viejos bodegones en los que no queda prácticamente nada. Sobre esa Cuba, a un tiempo heroica y necesitada, férrea y sólo aparentemente postrada; sobre esa Cuba que se dibuja en la retina del extranjero, quizá de manera distorsionada, nos habla hoy el Ingeniero Rodolfo José Gutiérrez. Su reflexiones nos ayudan a comprender la revolución más persistente que tuvo América Latina en el siglo XX y los caminos que ha debido seguir.

La revolución cubana no inicia en 1959. Esta es la primera precisión del Ingeniero Rodolfo José Gutiérrez; viene, aclara él, de una situación revolucionaria de tiempos anteriores. En esta entrevista nos habla de los movimientos estudiantiles que dieron vida a la revolución encabezada por Fidel; habla del gran pensador cubano José Martí, del papel equivocado que asumió el Estado tras el triunfo de los revolucionarios. De las equívocas políticas norteamericanas que llevaron a que la Isla se alineara al bloque socialista. Habla, como doliente de la Revolución cubana, de las bondades sociales del comunismo cubano: sus sistemas de salud, educación y deporte. De la ya probada solidaridad del pueblo de Cuba.

El ingeniero Rodolfo José ha tomado la distancia necesaria para hablarnos de los aciertos y los errores de la revolución y sus dirigentes. Su disertaciones, lúcidas y penetrantes, sinceras y llenas de solidaridad, nos hablan de una Cuba muy latinoamericana y al tiempo universal. Una Cuba que nos llama a pensar en otras posibilidades para nuestro continente, pero que al tiempo nos delata sus propios errores: el mayor, quizás, que el poder estatal de Cuba se haya permitido permear los valores más profundos de la familia y el individuo y que promueva que los ciudadanos se vigilen unos a otros. Sobre esa Cuba que son muchas Cubas y sobre esa Revolución que son muchas Revoluciones podríamos aprender “lo que se debe hacer y lo que no...”

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Era un proyecto viable, y sin embargo, no fue sostenido

Lo que viene ahora es una revolución dentro del capitalismo y cada revolución, sabemos, tiene sus propias características y condiciones. Luego de la crisis del año 2008, sostiene el Doctor Iván, asistimos a un nuevo despertar de la conciencia social. Sin duda, una visión tras-disciplinar, una visión no disyuntiva, nos ayudará a entender estos nuevos cambios. Nos alejaremos, como caminantes que no paran de caminar, de las interpretaciones dogmáticas. Oír al profesor Iván en esta parte de su intervención, devuelve la esperanza y hace pensar en las nuevas perspectivas que nos negaron, hasta hoy, los “puntos ciegos” de que también nos habla. Nos advierte que los procesos sociales que van de abajo hacia arriba, es decir, las revoluciones, generarán siempre poderes; si esos poderes no se regulan, volveremos una y otra vez, a la nefasta instauración de nuevas plutocracias. Como bien lo apuntó Fernando González, ese otro gran pensador colombiano: “el Estado (para nosotros, la Plutocracia) ejerce autoridad sobre el pueblo en proporción a la ignorancia de éste y con el único fin de que no se haga libre mediante el conocimiento”

 

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Ilustraciones por: Edwar Leandro Muñoz Ospina


Realizado por: Orlando Barón. Docente del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué. 

 

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