La fantasía de una Colombia camino a cero con sacrificios a la comunidad.

Por: Laura Sofía Borrero

Para nadie es un secreto que alrededor del mundo cada país está en la búsqueda de estrategias para lograr cumplir con las metas de la tan famosa “Agenda 2030” o mejor conocidos como los “Objetivos de Desarrollo Sostenible".

Colombia, durante el gobierno del expresidente Ivan Duque, se planteó una serie de objetivos por cumplir, entre ellos acelerar la transformación energética y frenar la deforestación.

Estos dos objetivos fueron expuestos a nivel global en la Cumbre Ambiental 2021 en la ciudad de Glasgow, palabras que al parecer quedaron en el aire como una fantasía.

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Tomado de: El Tiempo. 2021

Hace un año en Colombia, 50.400 hectáreas fueron deforestadas según el reporte de la organización ambiental WWF, cifra desalentadora para un país a nivel mundial conocido por su biodiversidad y reservas naturales.

Son muchas las razones por las cuales sucede la deforestación. La más conocida es para ampliar terrenos en donde diferentes animales productores de leche y carne puedan continuar con su ciclo, gracias al consumo diario de carne y lácteos de miles de familias y establecimientos, o en su defecto para la realización de actividades agrícolas que son el sostén de diferentes familias.

Ambas actividades las conocemos como factores claves para el crecimiento de la economía Colombia, pero cuando tenemos los productos derivados en nuestras manos nunca nos preguntamos qué tan “amigable” fue el proceso de producción con el medio ambiente.

La deforestación a causa de ambas actividades también afecta a las diferentes comunidades que viven en los territorios, especialmente comunidades indígenas quienes durante años ellos han tenido la batuta para combatir tala ilegal, tráfico de animales, etc. pero en un país en donde es más importante el capitalismo que la comunidad, miles de familias son desplazadas o en casos extremos asesinados.

Mientras tanto, los políticos de nuestro país, se siguen lamentando por estas situaciones mas no implementan acciones claves para detener la catástrofe.

Claro ejemplo, Bogotá hace unas semanas se encontraba en alerta preventiva por la mala calidad del aire, problema que hace muchos años ya estaba escrito por la gran magnitud de GEI (Gases de efecto invernadero) que producen los miles de carros y demás medios de transporte y las empresas.

El mismo Gobierno Departamental no tuvo ni la más mínima intención de implementar reglas “intensas” para evitar esto, muchos piensan que con el 'pico y placa' se logra de manera mínima una mejora del aire pero la doble moral estuvo en auge con el conocido “pico y placa solidario”, que consistía en que quienes pagaban una suma de dinero podían sacar su vehículo cualquier día de la semana.

Cuando se habla del Camino a Cero, hace referencia a la estrategia climática planteada a largo plazo por Iván Duque inicialmente hacia una transformación energética. Colombia en el transcurso de los años se ha conocido como un referente en dicha dinámica, con cifras alentadoras como lo son 1.365 kilovoltios (MW) según lo ha hecho saber el Ministerio de Minas energía cifras que son producidas mediante la energía solar.

Además de esto, el país ha recibido aproximadamente USD$70 millones por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la implementación de energías verdes en 19,000 hogares del país. Actualmente, hay 38 proyectos de energía solar en proceso de implementación en el país, lo que para muchos significa un gran avance, pero es inevitable no hablar de los miles de hogares que con o sin este tipo de proyectos no cuentan con un recurso importante como lo es la energía; haciendo que el discurso de los mandatarios hacia una Colombia también sostenible sea en vano.

Se puede pretender estrategias para la transformación energética en Colombia y lograr reducción de GEI, pero estamos comprometiendo a las comunidades más vulnerables a un futuro y una vida son los recursos necesarios, la sostenibilidad también es un concepto que se debe poner en función con sus tres dimensiones social, económica y ambiental y en dicho caso estamos olvidando lo social, la comunidad.

La pregunta para muchos es: ¿realmente estos nuevos proyectos serán implementados a lo largo y ancho del país, inicialmente para los 47,000 hogares sin acceso al servicio de electricidad según ACOLGEN?.

En definitiva, nuestro país vive con una gran problemática ambiental pero que muchos gobiernos anteriores nunca han tenido la franqueza de realizar acciones concretas frente a esto. Jóvenes activistas ambientales son quienes han hecho la tarea que ni los mismos ministros de ambiente y el Congreso han logrado: reducir la huella de carbono en las diferentes comunidades del país.

La dinámica es tan simple como empezar a educar desde los hogares, colegios y universidades, la educación ambiental que permita conocer cuáles son esos famosos objetivos de desarrollo sostenible y de qué manera el individuo puede aportar con sus acciones para evitar la deforestación, o en mayor medida, con ideas innovadoras para que el mismo también pueda saciar sus necesidades o buscar recursos básicos.

Tan solo nos quedan siete años para lograr la meta y lograr la reducción de GEI en un 51% y detener la deforestación de territorios antes de que las consecuencias sean irreversibles para la vida y desarrollo del país. La tarea que tiene este gobierno y los próximos no es para nada fácil, es hora de hacer un seguimiento a los miles de empresas y sus actividades y por supuesto sumergirnos en una transformación energética realista y coherente con el contexto colombiano ambiental y social.

*El contenido aquí plasmado corresponde a la opinión personal del columnista y no involucra la línea editorial de este medio de comunicación.

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